Cuando Alex se iba de vuelta para Nueva York se encontró con Skipper, Rico, Kowalsky y Private (el recluta), llamados los Pingüinos de Madagascar, pilotando el avión. Alex se asustó mucho al ver a esos cuatro pingüinos a los cuales él nunca había visto nunca pilotar ese enorme cacharro.
Estos cuatro salieron de la cabina del piloto y los viajeros, entre ellos Alex i Kate Cold, se preguntaron quien manejaba el avión si los cuatro pingüinos estaban allí, con ellos. Skipper, el jefe, explicó que habían puesto el piloto automático aunque podía fallar pero que no pasaba nada… Private comenzó a hablar con la gente pero Skipper lo amenazó que si no paraba de hablar con rehenes, Rico tiraría una bomba y que él, Privte, moriría con los demás de los rehenes, así que Private dejó de hablar.
Skipper le explicó el plan a los pasajeros mientras Alex pensaba la forma de poder acabar con esos pingüinos y Kate Cold le dijo que no hiciera nada o acabarían muy mal, pero al instante Kowalsky, el pingüino más listo, se dio cuenta de que estos dos planeaban alguna cosa y paro el avión al medio del mar y amenazó con explotar el avión si planeaban alguna cosa. Los pingüinos miraron por la ventana y un gran charco de agua les rodeaba, tan azul, tan espeso, tan extraordinario y miró por el prismático y hacia lo fondo observó la gente del zoo que decía con unos grandes megáfonos que salieran con las manos hacia arriba.
Los pingüinos no tuvieron otra posibilidad pero Kowalsky se quedó con la cara de Alex y le preguntó que si había sido él quien había llamado a los del zoo y Alex haciéndose el chulo dijo que si, Kowalsky y sus compañeros dijeron: Volveremos a por ti Alex....
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